Muestra del Libro de relatos breves "El Demonio Raquítico" Premiadoy publicado en el "Certamen Mayor de las Artes y las Letras"
Caracas - Venezuela
Genocidio
En una conferencia opositora se reunieron los sindicatos de aguacates, cebollas, pimentón, aliños verdes y ajo. Se acordó marchar hasta “La cocina” y tomarla a cualquier costo. Clandestinamente sus líderes planearon una segunda medida. Cuando la multitud sindicalista llegó a su objetivo fue acribillada por unos francotiradores presuntamente contratados por los carnívoros. Ese fatídico día fue suscrito en los anales de la historia como “La Guasacaca”.
En una conferencia opositora se reunieron los sindicatos de aguacates, cebollas, pimentón, aliños verdes y ajo. Se acordó marchar hasta “La cocina” y tomarla a cualquier costo. Clandestinamente sus líderes planearon una segunda medida. Cuando la multitud sindicalista llegó a su objetivo fue acribillada por unos francotiradores presuntamente contratados por los carnívoros. Ese fatídico día fue suscrito en los anales de la historia como “La Guasacaca”.
El Cubito
El cubito de hielo se abrió paso entre la muchedumbre de colegas en el burbujeo de la Coca-cola y aclaró la garganta:
“Gélidos compatriotas; ¿No están cansados de ser utilizados como simples instrumentos refrigerantes cuando también en nuestros pechos hierve la pasión del agua? ¿No desean volver al estado originario y pertenecer otra vez al océano; Dios del Agua, Padre del Cubismo y creador nuestro?”
Los Cubitos se evaporaban en el refresco. El rubio de ojos azules se quemó los labios con su Coca-cola caliente, reclamó al cajero de Mac Donalds el extraño evento. Éste le dio otro refresco y excusándose alegó que por quinta vez se presentaba ese percance desde la llegada de los nuevos congeladores de la línea blanca “MERCOSUR”.
El Charco
En la avenida Cartagena está un charco famoso por tragarse automóviles enteros y hasta gandolas cargadas apenas cae una lloviznita. El alcalde decidió tomar cartas en el asunto y designó un equipo altamente capacitado para estudiar y solucionar el problema. Luego de tres años de arduo trabajo el equipo de profesionales estimó necesario contratar un psiquiatra de charcos preferiblemente graduado en la universidad de los Andes.
Trajeron al lentudo intelectual y le dejaron a solas por media hora con el charco. Al finalizar la sesión, el doctor, solemne y taciturno, llegó hasta el despacho del alcalde. Al ser interrogado por la causa de tantos desastres, el médico respondió que el problema del charco lo diagnosticaba como un “Síndrome de Vacuidad Endógena”.
El alcalde no entendió.
Con mucho tacto y pedagogía el galeno le explicó que este charco había nacido originariamente de un hueco, por tanto es normal que se sienta vacío. Cuando llueve, aunque sea de agua, experimenta una redoblada llenura. Entonces; rebosante de alegría invita a todos los huecos de la ciudad a pasar la velada con él.
El Ombligo Mental
Recientemente descubrí un cordón umbilical en mi mollera.
Cuando estaba muy ajetreado y moviéndome mucho interrumpía la alimentación cerebral que de éste recibía.
Fui al médico y me sugirió una intervención quirúrgica para cortarlo y así recuperar la normalidad en mi vida.
Una vez operado, el ombligo mental se infectó y ahora estoy en la Unidad de Cuidado Intensivo (U.C.I) alimentado artificialmente por una máquina llamada “Teletransferencia Líquida de Conciencia” (T.L.C).
El consejo de médicos estudió mi caso y no se explica como diablos sobrevivo sin mi cordón umbilical de la mollera.
Tampoco saben a qué científico loco se le ocurrió la idea tan descabellada de desconectarme del mundo con una cirugía tan peligrosa.
El Recital
Dios estaba sumamente preocupado y una mañana vino a buscarme para que diésemos a dúo un recital en el cielo con motivo de la nueva promoción de Querubines que estaba preparando desde hace millones de años cuando Lucifer fue dado de baja porque estaba llamando a la insurrección de buena parte del cielo y promoviendo la aplicación de una ley que prohibiese al mismo Dios crear y amar a los hombres.
Jesús estuvo divino con la Guitarra y los Apóstoles se lanzaron el mejor baile coreografiado que se haya visto jamás en la eternidad desde que Dios creó la ley universal de atracción gravitatoria de los cuerpos celestes y como yo no podía estar a la altura de tan grandes acontecimientos dejé que Dios dijera el primer verso para después agregar la palabra: Amén.
El cielo entero aplaudió mi participación.
La Hormiga
Una hormiga obrera detuvo de pronto su carrera y pegó un grito desesperada:
-¿A dónde vamos?
-¡Camina loca!; que estorbas- Le dijo una compañera.
-¡Quiten a la saboteadora!- Gritó otra levantando las antenitas.
-¿Pero es que no se dan cuenta? ¿Para quién trabajamos?
-¡Para Todas! Gritaron en coro.
-Yo-yo, yo estoy confundida, no siento que esa sea la verdad ¿Y el Dios de las hormigas? ¿No hay Dios de las Hormigas?...
Vino un zángano, la tomó dulcemente por el lomo y se la llevó de la fila diciéndole palabras tranquilizadoras. Las hormigas siguieron su curso y pronto olvidaron el suceso; se sabe que tienen poca memoria. No es un hecho aislado, sucede a menudo, y a menudo se ve la conducta de los zánganos, por eso desaparecen tantas hormigas a diario.
El cubito de hielo se abrió paso entre la muchedumbre de colegas en el burbujeo de la Coca-cola y aclaró la garganta:
“Gélidos compatriotas; ¿No están cansados de ser utilizados como simples instrumentos refrigerantes cuando también en nuestros pechos hierve la pasión del agua? ¿No desean volver al estado originario y pertenecer otra vez al océano; Dios del Agua, Padre del Cubismo y creador nuestro?”
Los Cubitos se evaporaban en el refresco. El rubio de ojos azules se quemó los labios con su Coca-cola caliente, reclamó al cajero de Mac Donalds el extraño evento. Éste le dio otro refresco y excusándose alegó que por quinta vez se presentaba ese percance desde la llegada de los nuevos congeladores de la línea blanca “MERCOSUR”.
El Charco
En la avenida Cartagena está un charco famoso por tragarse automóviles enteros y hasta gandolas cargadas apenas cae una lloviznita. El alcalde decidió tomar cartas en el asunto y designó un equipo altamente capacitado para estudiar y solucionar el problema. Luego de tres años de arduo trabajo el equipo de profesionales estimó necesario contratar un psiquiatra de charcos preferiblemente graduado en la universidad de los Andes.
Trajeron al lentudo intelectual y le dejaron a solas por media hora con el charco. Al finalizar la sesión, el doctor, solemne y taciturno, llegó hasta el despacho del alcalde. Al ser interrogado por la causa de tantos desastres, el médico respondió que el problema del charco lo diagnosticaba como un “Síndrome de Vacuidad Endógena”.
El alcalde no entendió.
Con mucho tacto y pedagogía el galeno le explicó que este charco había nacido originariamente de un hueco, por tanto es normal que se sienta vacío. Cuando llueve, aunque sea de agua, experimenta una redoblada llenura. Entonces; rebosante de alegría invita a todos los huecos de la ciudad a pasar la velada con él.
El Ombligo Mental
Recientemente descubrí un cordón umbilical en mi mollera.
Cuando estaba muy ajetreado y moviéndome mucho interrumpía la alimentación cerebral que de éste recibía.
Fui al médico y me sugirió una intervención quirúrgica para cortarlo y así recuperar la normalidad en mi vida.
Una vez operado, el ombligo mental se infectó y ahora estoy en la Unidad de Cuidado Intensivo (U.C.I) alimentado artificialmente por una máquina llamada “Teletransferencia Líquida de Conciencia” (T.L.C).
El consejo de médicos estudió mi caso y no se explica como diablos sobrevivo sin mi cordón umbilical de la mollera.
Tampoco saben a qué científico loco se le ocurrió la idea tan descabellada de desconectarme del mundo con una cirugía tan peligrosa.
El Recital
Dios estaba sumamente preocupado y una mañana vino a buscarme para que diésemos a dúo un recital en el cielo con motivo de la nueva promoción de Querubines que estaba preparando desde hace millones de años cuando Lucifer fue dado de baja porque estaba llamando a la insurrección de buena parte del cielo y promoviendo la aplicación de una ley que prohibiese al mismo Dios crear y amar a los hombres.
Jesús estuvo divino con la Guitarra y los Apóstoles se lanzaron el mejor baile coreografiado que se haya visto jamás en la eternidad desde que Dios creó la ley universal de atracción gravitatoria de los cuerpos celestes y como yo no podía estar a la altura de tan grandes acontecimientos dejé que Dios dijera el primer verso para después agregar la palabra: Amén.
El cielo entero aplaudió mi participación.
La Hormiga
Una hormiga obrera detuvo de pronto su carrera y pegó un grito desesperada:
-¿A dónde vamos?
-¡Camina loca!; que estorbas- Le dijo una compañera.
-¡Quiten a la saboteadora!- Gritó otra levantando las antenitas.
-¿Pero es que no se dan cuenta? ¿Para quién trabajamos?
-¡Para Todas! Gritaron en coro.
-Yo-yo, yo estoy confundida, no siento que esa sea la verdad ¿Y el Dios de las hormigas? ¿No hay Dios de las Hormigas?...
Vino un zángano, la tomó dulcemente por el lomo y se la llevó de la fila diciéndole palabras tranquilizadoras. Las hormigas siguieron su curso y pronto olvidaron el suceso; se sabe que tienen poca memoria. No es un hecho aislado, sucede a menudo, y a menudo se ve la conducta de los zánganos, por eso desaparecen tantas hormigas a diario.
El Florero
En mi casa tengo un hermoso florero, me siento tan triste por él, se ve tan solo, hueco, vacío… debe tener grandes depresiones, no soporto verlo así: Se va a morir de melancolía… Si solo una florera lo pudiera consolar… pero no creo que pueda, además, su problema no lo cura el amor, ni la religión, ni la justicia, está perdido. Yo no puedo hacer nada, por mucho amor que le tenga no voy a olvidar lo que me hicieron las flores…
En mi casa tengo un hermoso florero, me siento tan triste por él, se ve tan solo, hueco, vacío… debe tener grandes depresiones, no soporto verlo así: Se va a morir de melancolía… Si solo una florera lo pudiera consolar… pero no creo que pueda, además, su problema no lo cura el amor, ni la religión, ni la justicia, está perdido. Yo no puedo hacer nada, por mucho amor que le tenga no voy a olvidar lo que me hicieron las flores…
La Sombra Sonriente
Desde hace varios días mi sombra anda pelándole el diente a todo mundo. Nadie me saluda, me ignoran para prestarle atención a ella, dicen que es locuaz, ingeniosa y carismática. Se pone mi ropa y me ordena silencio. Ya estoy harto de su petulancia; un día de éstos le entierro un rayo de luz en el pecho.
El Demonio Raquítico
Recorriendo la casa abandonada vi el destello de un ojo rojo y agudicé la vista. Invité a la criatura a abandonar su escondite para presentarse. Tímido, asustado y tembloroso, descendió un demonito rojo y raquítico que llevaba en las manos una muy arrugada hoja de papel. Más tarde supe que no había aprobado el examen inicial de torturas y acosamiento infernal. Como pude lo consolé diciéndole que en el mundo había muchos viejos y muchachitos con los que podía ensayar sus técnicas malévolas hasta el año entrante.
Ya olvidado el suceso fui visitado por un cuervo que traía un telegrama prendido en fuego, cuando logré sofocar las llamas pude leer lo siguiente:
“Estimado amigo Groikoliev:
De mucha ayuda ha resultado su consejo. Entrené duro y aprobé con honores el examen de admisión. El honorable Satán me ha dado un puesto importante en el infierno. Pronto mandaré por usted para enseñarle personalmente lo que aprendí”.
Si desea adquirir este libro puede encontrarlo en "Las Librerías del Sur" ubicadas en todas las ciudades de Venezuela. En caso de vivir en el extranjero escriba un correo a la dirección: marcotuliogentile@yahoo.com



